El título perfectamente podría ser el nombre de este anuncio calificado como el spot más brutal de la historia y realizado por pokerstars. La sangría en la que se convierte el video se utiliza para llamar la atención de lo seguro que es jugar al poker a través de internet en un poker online.
Porque cada vez son más los adeptos a este tipo de páginas y la situación económica que actualmente se está viviendo en Europa hace que el número de personas aficionadas al juego online crezca sobremanera como una manera de obtener ingresos extras.
Las dudas acerca de la seguridad de este tipo de páginas son patentes y están latentes, por ello, la gran mayoría de los gobiernos europeos se han lanzado en los últimos tiempos a la realización de diversas leyes que regulen esta actividad.
Sin embargo, el video puede levantar ampollas y herir sensibilidades, bien es cierto que a menudo se estrenan películas en las que las escenas de violencia ocupan la gran mayoría de su minutaje, pero es discutible que sea necesaria la utilización de este tipo de imágenes en un anuncio publicitario para defender la seguridad del juego a través de la red.
Puede haber otras maneras, algo menos “bestias”, de mandar un mensaje tan básico y, a la vez tan necesario, como es que la gente tenga confianza en este tipo de webs. No obstante, es de ley reconocer que la calidad del video es muy grande y que son escenas que bien podría haber firmado el mismísimo Quentin Tarantino.
Las cifras no dejan lugar a la duda y muestran a las claras que este tipo de ocio debe ser seguro porque son muchas las personas que disfrutan con el poker, la ruleta, el texas holdem o el blackjack a través de la red. Es un negocio que está creciendo sin remisión y que precisa una ley que lo controle y que no haga temer por su seguridad económica a sus miles de aficionados.
En concreto, uno de los últimos estudios realizados indica que alrededor de 200.000 españoles apuestan en la red y los casinos online mueven una cantidad aproximada de 650 millones de euros al año (sin comentarios).
Desde siempre he considerado que la empresa de
Y ahora los señores de 




